19 abr 2007

EL AMOR SABIO

(Dedicado a los solteros que buscan pareja y a los solteros en una relación)

Cuando tu corazón no escatime esfuerzo y lata aceleradamente por alguien que conoces, es momento de tomar control sobre él. Muchas veces esos impulsos nos encaminan a errores dolorosos, a heridas profundas, porque detrás de ellos habita la superficial emoción pasional.

Amar es recomendable, pero debes hacerlo con cautela, valor, bondad, integridad y sobretodo con sabiduría. Hay amores no correspondidos prisioneros de sí mismos, se esfuerzan en vano y sufren de continuo desilusión tras desilusión. Por eso, si se acelera tu corazón por alguien, mira bien que tu entrega sea correspondida de la misma manera, espera un tiempo prudencial que te ayude a ver si vale la pena tanta entrega, de lo contrario, huye. Tu amor debes destinarlo para aquellos que saben amar como tú. No es bueno exponer abiertamente el corazón al primer encuentro, hazlo de a pocos, dándole tiempo al tiempo, hasta que veas que es correspondido, mientras tanto la razón debe sujetarlo.

El amor maduro sabe esperar y también retirarse cuando en vano da, no es bueno eso de amar sin medir las consecuencias, puedes dañarte y dañar a otros. El amor no es autodestructivo. El amor se siembra, se abona y se cosecha. Si das los dos primeros pasos y no cosechas, cambia de terreno.

El verdadero amor te hace amigo antes que amante. El verdadero amor no exige solamente demostración física, se alimenta y crece de su responsabilidad de ofrecer admiración, respeto, protección, gratitud y dedicación. El amor debe darse todo el tiempo y sin egoísmo. Amar es dar a otro para su beneficio; amar es no buscar lo suyo propio. Quien ama no espera una recompensa por lo que da, pero si se inspira y halla razón de ser con la buena reciprocidad y gratitud del que lo recibe.

El amar se inicia con uno mismo. Si puedes amarte podrás amar realmente a otro. Es más que una emoción momentánea, es un morir a uno mismo por el bienestar del otro, no se cansa de dar, sabe perdonar y a la vez exhortar con misericordia. El amor practica a diario el hacer feliz al otro plenamente; hacer el amor no es sólo una experiencia orgásmica, es más sublime que eso, es dar la vida: tu tiempo y tus fuerzas; es sepultar tus egoísmos y dar todo de ti sin medida. Si realmente amas, compartes, te comunicas, eres afectivo en tus actitudes y palabras. Proteges, defiendes, sorprendes, luchas y conquistas por los sueños de dos; ya no eres uno.

Amar no es admirar solamente, ni es loco, al contrario, es entregar lo mejor de uno con inteligencia y responsabilidad. Es considerar qué efecto causarán las debilidades del otro en mi vida y si estoy preparado y dispuesto a soportarlo; porque después que te casas no hay marcha atrás. Amar es una decisión y no una emoción.

El amor que no tiene la libertad de discernir lo bueno y malo, no es amor, eso es ceguera emocional, pasión desbocada, capricho mortal y alucinación sentimental.

Para amar con sabiduría es necesario que primero decidas amar a Dios y aceptes experimentar su amor diariamente. Él es la fuente del amor. Tener un romance con Dios es la mejor manera de prepararse para amar con sabiduría y fortaleza.

Todo lo dicho son expresiones de lo que he discernido y experimentado en la vida acerca del amor. Espero que tanta cursilería te ayude en algo.

El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos a lo bueno.
Romanos 12:9