14 jul 2008

DUALIDAD ESPIRITUAL

Hay un celo que brota en mi corazón cada vez que veo a personas que llamándose “cristianas” suplantan a Jesucristo en el ejercicio de su fe. Asisten a la iglesia cada domingo, sin embargo cuando sus vidas pasan por pruebas acuden y prefieren confiar en ritos paganos, horóscopos, fetiches, imágenes, ocultismo y en algunos casos sacrificios religiosos. En mi país, por ejemplo, algunas de estas personas acuden a chamanes, tarot, pasada de huevo o ruda, pócimas milagrosas, médiums, rezos, procesiones, hábitos, etc. Desarrollan una dualidad espiritual confusa y peligrosa. Se me ocurren dos razones a este comportamiento: no entienden la profundidad del sacrificio de Jesús y desconocen la Palabra de Dios.

El verdadero cristiano es un seguidor y amante de Jesucristo y en Él ha depositado su fe (confianza, fidelidad) completamente. En Hebreos 12 leemos que cuando somos asediados por el sufrimiento, debemos fijar nuestra mirada en Jesús, quien es el iniciador y perfeccionador de nuestra fe. No debemos perder ni distraer nuestra confianza en Jesús, acudiendo o buscando otras fuentes de bendición. Confiar en Jesús es suficiente y trae una gran recompensa.

Cuando en Eclesiastés dice que “hay un tiempo para reír y un tiempo para llorar” (Eclesiastés 3:4), quiere decir implícitamente, que los problemas son parte de nuestro peregrinaje en la vida y cada uno de ellos tiene un inicio y un final. Jesús mismo experimentó sufrimiento en su misión redentora y él nos dio el ejemplo de cómo enfrentarlo. Cuando Jesús vivió la traición, el ser juzgado injustamente y la cruz, en todo momento estaba enfocado en lo que el Padre había preparado para él; las promesas del Padre estaban en su mente. De esa forma Jesús pudo soportar la crisis fielmente. Él no buscó sustitutos, ni confió en el poder sobrenatural que él tenía para hacer milagros, el cual pudo haber usado para librarse de esos momentos horrorosos. Se despojó de ese atributo para experimentar en carne propia el sufrimiento humano (Filipenses 2:6-11). Él oró al Padre y confió en todo momento en sus palabras (Lucas 22:39-44, Juan 17).

El primer mandamiento es súper claro cuando nos dice que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente (Mateo 22:37); Marcos y Lucas agregan con todas nuestras fuerzas, es decir debemos amarlo hasta agotarnos. Amarlo implica entregar toda nuestra confianza y debemos hacerlo con todo nuestro ser. Dios nos dio un camino a través del cual podemos alcanzar sus bendiciones y ese único Camino es Jesucristo, no hay otro. (I Timoteo 2:5, Juan 14:6) Con la muerte de Jesús no sólo alcanzamos la salvación eterna después de morir físicamente, sino que además en vida, podemos obtener restauración y abundancia en lo emocional, físico (incluido lo material) y espiritual porque Él fue despreciado, rechazado, menospreciado, maltratado, humillado, golpeado, despojado y asesinado por nosotros (Isaías 53). Pagó un precio muy alto. Este sacrificio integral de gran amor es el único agradable para el Padre; Él mismo lo proveyó, por eso Jesús es el único medio para llegar al Padre (Juan 3:16). Todas sus promesas de fortaleza, paz, victoria, salud, prosperidad, provisión, protección, etc. están disponibles para nosotros a través de Jesucristo (Juan 14:13; 2 Pedro1:3-4).

La Biblia define la fe como “tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos” (Hebreos 11:1). Este principio es un absoluto. Puede aplicarse en Dios o en dioses sustitutos. De repente es posible lograr los mismos resultados, pero la diferencia se encuentra en, primero, a quien glorifica nuestra fe y segundo, las consecuencias que obtenemos de su aplicación. El apóstol Pedro nos enseña que Dios debe ser glorificado por medio de Jesucristo en todo, porque a Él le pertenecen la gloria y el imperio (I Pedro 4:11). Nuestra fe honra a Dios cuando dirigimos la mirada a Jesucristo en nuestras circunstancias difíciles, porque estamos depositando nuestra confianza en su poder y su Palabra.

Si buscamos caminos sustitutos como los señalados en el primer párrafo, estamos dándole la gloria a los poderes engañosos de las tinieblas. La Biblia nos exhorta y advierte de las consecuencias de cambiar la gloria del Dios inmortal desviando nuestra confianza hacia imágenes, adivinaciones, sortilegios, magias, hechicerías, encantamientos, agoreros y cosas semejantes (Leer Romanos 1:18-32, Deuteronomio 18:9-14; 28); aún nuestras buenas obras o sacrificios religiosos no son merecedoras de nuestra fe porque nos hace jactanciosos, glorificándonos a nosotros mismos creyendo ser merecedores de obtener lo que necesitamos (Efesios 2:8-9, Mateo 6:5-7, Lucas 18:9:14).

¡Cristianos, no seamos de doble ánimo! ¡No seamos inconstantes! Es Dios o el diablo. Es blanco o negro. Es posible que nuestras respuestas tarden cuando clamamos a Dios por una solución en nuestra vida, pero es en esos momentos cuando más debemos aferrarnos a Él. Son tiempos cuando nuestra fe es probada y nuestro carácter perfeccionado. Sus promesas son verdaderas, reales y se cumplen, debemos aprender a esperar en el tiempo de Dios. Las vidas de José y David son un vivo ejemplo de saber esperar el tiempo de Dios. Ellos pasaron por circunstancia realmente difíciles, sin embargo no renegaron de Dios, ni lo cambiaron buscando otros dioses. Se mantuvieron fieles orando y obedeciendo a Dios; como resultado José llegó a ocupar un alto cargo en un país extranjero y David fue rey de su país. Con la parábola de la viuda y el juez injusto, Jesús nos ilustró acerca de la necesidad de orar siempre a Dios y no desmayar en el ejercicio de nuestra fe cuando las cosas no van bien (Lucas 18).

La realidad de las cosas es que mayormente las crisis o problemas en nuestras vidas se suscitan por desarrollarla sin aplicar los principios que Dios nos enseña en su Palabra. Un cristiano que no se da el tiempo de leer la Biblia no sabrá nunca cómo agradar a Dios y errará por ignorancia de las Escrituras y el poder de Dios (Mateo 22:29). Seguir los mandamientos de Dios es un arma de protección y la llave para que sus promesas sean reales en nuestras vidas. “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia, a fin de que el cristiano esté enteramente capacitado (preparado) para toda buena obra” (I Timoteo 3:16-17).

El apóstol Pablo nos advierte que Satanás se disfraza de ángel de luz (II Corintios 11:14) y nos recomienda no dejarnos engañar con palabras persuasivas o sutilezas que desvíen la firmeza de nuestra fe en Jesucristo (Colosenses 2:4-8). ¡Cristianos, seamos sabios! La sabiduría se inicia con la obediencia en el Dios que decimos creer. La dualidad espiritual nunca es ni será la mejor opción.

Termino con las palabras de nuestro Maestro: “Todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán. Todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Mateo 21:22, Juan 14:13).

3 comentarios:

  1. Anónimo4/3/09 12:43

    Grande mi Tatito;
    No has cambiado Tatito querido, sigues siendo un gran ser humano y El te ha escogido para divulgar ese gran amor que siempre has profesado.
    Pondre tu blog entre mis favoritos......cuidate mucho...besitos para ti y tu esposita : )
    Patty Ruiz de Castilla

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  2. Anónimo4/3/09 12:47

    TATO, QUE LINDO LO QUE ESTAS HACIENDO, APRECIO EL PROCESO DE TU TRABAJO,IRA EN MEJORA CADA DIA, ASI SON LAS COSAS CUANDO TODO ES DIRIGIDO POR EL, TE DESEO LO MEJOR Y QUE TODA CIRCUNSTANCIA SEA MEJOR Y BENDECIDA DIA A DIA CARIÑOS. CECI RATTI

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  3. Anónimo4/3/09 12:49

    Me encanto tu blog, espero que el Señor te esté bendiciendo en gran manera a ti y a pao.Estamos en contacto.
    Alessandra Suazo.

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