Liderar es guiar, dirigir y estar a la cabeza de un grupo de personas en el desarrollo de un proyecto o plan e implica asumir una alta responsabilidad personal y social. En la vida tenemos oportunidades de ejercer liderazgo y en otras ocasiones nos sujetamos al liderazgo de otros. En ambas situaciones es importante reconocer las correctas características que todo buen líder debe mostrar. Mientras leía los Evangelios encontré el mejor y más eminente ejemplo de liderazgo exitoso en la vida de nuestro Señor Jesucristo.1. Muestra sus dones – Jesús inició su liderazgo dando a conocer sus dones de predicador y maestro, así como su poder de sanidad y liberación. Un buen líder da a conocer sus dones que le permitirán ganarse la confianza de sus colaboradores y ejercer su liderazgo con autoridad. (Mateo 4:17-25, caps. 5-7, Lucas 4:33-37)
2. Se capacita – Desde niño Jesús asistía a la sinagoga con sus padres para conocer la Ley de Moisés. Aunque los evangelios no relatan hechos acerca de su juventud, mencionan que Él fue criado en Nazaret y tenía la costumbre familiar de visitar la sinagoga para estudiar las escrituras. Un líder no sólo tiene dones, sino que se capacita intelectual y espiritualmente para obtener buenos resultados, así como para enfrentar las adversidades y a sus opositores. (Mateo 10:5, Lucas 4:16)
3. Elige a su gente de confianza – Al poco tiempo de haber iniciado su ministerio de popularidad y haber reclutado algunos seguidores, Jesús eligió personalmente su gente de confianza. Lo seguía mucha gente, pero sólo doce de ellos fueron los afortunados para estar cerca de él. Posiblemente antes de elegirlos dedicó tiempo con ellos entrevistándolos y probándoles su espíritu de servicio y compromiso. Un líder escoge a su gente de confianza mediante un proceso personal de selección. (Lucas 6:12-16)
4. Conoce y comparte su misión-visión – En muchas ocasiones Jesús transmitió a sus apóstoles su misión de “dar la vida en rescate por la humanidad”, aunque tardaron en entenderlo. Asimismo, compartió la gran visión divina, de que el hombre goce la eternidad en una morada celestial en la presencia de Dios. Un líder que no reconoce su misión y visión es como un capitán ciego dirigiendo una nave. Llevará a sus seguidores a la deriva, sin rumbo. Los colaboradores se sentirán seguros conociendo “el para qué” y “lo que se espera alcanzar” en el proyecto en el cual ofrecen sus servicios. Genera en ellos una identidad. (Mateo 20:28, Juan 3:15, 10:15 y 28)
5. Da instrucciones claras – Cuando Jesús eligió a sus doce discípulos y a los otros setenta les dio instrucciones muy claras y detalladas de cómo desarrollar su trabajo apostólico. Un líder que comunica bien las tareas que deben desarrollar sus seguidores crea confianza y seguridad en ellos. (Lucas 10:1-12, Mateo 10:1-4)
6. Motiva a su gente – En muchas de sus enseñanzas Jesús motivaba a sus seguidores dándoles palabras de ánimo, fortaleza, fe y asimismo los halagaba cuando lo merecían. Un líder constantemente debe expresar a sus seguidores palabras de motivación infundiendo energía, provocando entusiasmo y avivando la pasión. De igual forma, debe expresarse con afecto, adulación y satisfacción cuando los seguidores cumplen con sus tareas. (Mateo 10:39, 14:27, 16:16-17,Lucas 12:11-12, 10:20,23-24)
7. Delega responsabilidades – Cuando Jesús atendía a la multitud que lo seguía delegaba responsabilidades entre sus discípulos. No hacía todo él mismo; reconoció su necesidad de conferir su representación entre sus apóstoles. Además, entre ellos existían otros colaboradores que servían. Un líder que delega responsabilidad alimenta la autoestima de sus seguidores y les afirma su valor e importancia. (Mateo 10:1, Lucas 8:3)
8. Da el ejemplo – Jesús no sólo daba instrucciones, sino que también daba el ejemplo: oraba, servía, predicaba, atendía al necesitado, defendía sus ideas, etc. En todas sus acciones ponía en práctica lo que enseñaba. Un líder exitoso da ejemplo con sus acciones. Es fiel con lo que propone, es el prototipo, el modelo a seguir. (Mateo 20:20-23, 14:23, 4:17, 15:29-31)
9. Es solidario y servicial – Cuando Jesús sanó a la suegra de Pedro, resucitó a la hija de Jairo y a Lázaro; cuando convirtió el agua en vino y oró por sus discípulos; cuando visitó las casas de sus seguidores y se les apareció después de resucitar, en todas estas situaciones, Él atendía las necesidades de su gente. Un líder no es indiferente a las necesidades emocionales, físicas, materiales y espirituales de las personas a quienes dirige. Tiene un corazón dispuesto para el servicio. (Juan 2:6-11, 17:9-20, Lucas 4:38-39, 8:40-56, 24:13-53, 10:38-42, 19:1-5)
10. Es exigente – Cuando leemos las parábolas de las diez vírgenes y de los talentos reconocemos que el Señor es exigente con sus siervos. Un líder demanda que sus colaboradores asuman responsabilidad, sean productivos, diligentes y eficaces. (Mateo 25:1-30)
11. Es paciente – Antes de ser entregado, Jesús pidió a algunos de sus discípulos que lo acompañen a orar en el monte Getsemaní, sin embargo Jesús los encontró durmiendo hasta en tres oportunidades porque estaban agotados. Unas horas más tarde Pedro lo negaría, unos días después Tomás tocaba las heridas de Jesús resucitado para realmente creer. Un líder reconoce que cada uno de sus seguidores tiene su propio ritmo de aprendizaje y de rendición de resultados. Un líder espera con paciencia ver en acción el máximo potencial de sus colaboradores. (Mateo 26:36-46,69-75, Juan 20:26-29)
12. Conoce sus limitaciones – La madre de Santiago y Juan pidió a Jesús que sus hijos se sienten a su derecha e izquierda en su reino. Jesús les respondió que no podía conceder aquella petición en vista que no le correspondía a Él darlo, sino al Padre. Un líder reconoce las limitaciones de su autoridad. No es tentado por la presunción, pedantería o alardes de poder. (Mateo 20:20-23)
13. Se sujeta a una autoridad – Jesús reconoció que el Padre le dio un mandamiento de que lo debía hablar y hacer. Él hablaba y actuaba como el Padre le dijo que lo haga. Jesús se sometió a la autoridad del Padre. Del mismo modo, un líder se somete a su autoridad hablando y actuando de manera coherente a lo que su jefe le comunica. (Juan 12:49-50, 5:19)
14. Corrige con autoridad – Jesús en muchas ocasiones tuvo que reprender a sus discípulos. Lo hizo en privado y en público, con autoridad, pero a la vez con un tono de respeto. En cada corrección les recordaba cual era la misión del proyecto “Reino de los Cielos”. Un líder corrige a sus colaboradores con severidad, seriedad y a la misma vez con prudencia sin condenar, ridiculizar o menospreciar. (Mateo 8:24-26, Juan 13:7-9, 21:20-22, Marcos 8:32-35)
15. Respeta las leyes – Cuando Jesús fue tentado acerca de que si era lícito pagar el tributo a César o no, Él sabiamente respondió: “Dar a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.” En otra oportunidad pagó el impuesto para entrar al templo. Un líder asume su responsabilidad legal y respeta las leyes de las organizaciones instituidas en su comunidad. (Lucas 20:21-25, Mateo 17:24-27)
16. Enfrenta riesgos – Jesús tuvo que enfrentar una serie de riesgos en su trabajo poniendo en peligro su integridad física. En algunos casos, sus discípulos trataron de evitar que lo haga. Un líder toma decisiones valientes y asume ciertos riesgos por el bien de la causa. (Juan 10:31 y 39, 11:8, 18:11)
17. Da la cara por sus colaboradores – Los evangelios relatan que Jesús salió en defensa de sus discípulos ante los fariseos. Un líder es capaz de dar la cara por sus colaboradores cuando estos injustamente enfrentan alguna injuria o agravio. (Mateo 12:1-8)
18. Provee de recursos – Antes de volver al Padre, Jesús dio a sus discípulos dos recursos poderosos y muy valiosos, el Espíritu Santo y su Palabra. Un líder abastece a sus colaboradores con los mejores recursos para que realicen su trabajo. (Juan 20:22, Marcos 13:30-31)
El gran proyecto divino de extender el maravilloso mensaje del Reino de los Cielos está aún vigente. Jesús estuvo presente físicamente en la primera etapa. Luego fue promovido a estar a la diestra del Padre. Ahora nosotros tenemos el encargo de ejecutar la segunda fase hasta su regreso, sin embargo Jesús sigue liderando la obra por medio de su Espíritu en nosotros.
Termino recordando una poderosa promesa de bendición para quienes viven obedientes a la Palabra de Dios: “Te pondré por cabeza y no por cola, y estarás por encima y no estarás debajo” (Deuteronomio 28:13a). Es decir, seremos líderes en los lugares donde estemos. Consideremos el ejemplo de Jesús en el ejercicio de nuestro liderazgo.
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