19 ago 2005

TOTALMENTE LIBRES


No es difícil darse cuenta que la naturaleza humana y el sistema del mundo esclavizan al hombre en algún ámbito de su vida. De una u otra forma la gente vive atada o esclava a circunstancias, personas, cosas, pasiones, sentimientos, sistemas o pensamientos.

Conciente o inconscientemente, el hombre vive luchando contra esos grilletes de esclavitud que van mermando sus fuerzas en al caminar de la vida hasta que finalmente, convive con la muerte espiritual, la tristeza emocional, la enfermedad corporal y la bajeza moral.

Quienes hemos experimentado el nuevo nacimiento en Cristo, no somos ajenos a ser confrontados con circunstancias, personas, cosas, pasiones, sentimientos, sistemas o pensamientos que quieren someter nuestra vida, tratando de mermar nuestra confianza en nuestro Dios y nuestro compromiso de amarlo. Y detrás de esa conspiración está el diablo, que si bien es cierto ya no puede condenarnos, busca desacreditarnos ante nuestro Padre, tratando con artimañas, de distraer nuestra fe y obediencia.

A saber que nuestra lucha es una realidad, es importante conocer de qué nos ha librado el Señor en su misión redentora. En Cristo somos libres de:

1. La potestad de las tinieblas y del diablo

Colosenses 1
13 Porque El nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado.

Salmos 91
2 Diré yo al Señor: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío. 3 Porque El te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.

2. La esclavitud del pecado

Romanos 6
16 Ustedes saben que quien siempre obedece a una persona, llega a ser su esclavo. Nosotros podemos servir al pecado y morir, o bien obedecer a Dios y recibir su perdón. 17 Antes, ustedes eran esclavos del pecado. Pero gracias a Dios que obedecieron de todo corazón la enseñanza que se les dio. 18 Ahora son libres del pecado, y están al servicio de Dios para hacer el bien.

3. Los hombres perversos

Salmos 37
39 La salvación de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en tiempos de angustia. 40 El Señor los ayuda y los libra; los libra de los malvados y los salva, porque en él ponen su confianza.

Salmos 18
16 Envió desde lo alto; me tomó. Me sacó de las muchas aguas. 17 Me libró de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. 18 Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo.

4. La enfermedad del cuerpo

Lucas 13
10 Un sábado, Jesús estaba enseñando en una sinagoga. 11 Allí había una mujer que tenía dieciocho años de estar jorobada. Un espíritu malo la había dejado así, y no podía enderezarse para nada. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: "¡Mujer, quedas libre de tu enfermedad!" 13 Jesús puso sus manos sobre ella, y en ese momento la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios.

Salmos 103
3 El es el quien perdona tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.

5. La vana manera de vivir y del modo de pensar del mundo

Gálatas 4
3 Algo así pasaba con nosotros cuando todavía no conocíamos a Cristo, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos (costumbres, formas de vida, pensamientos) del mundo. 4 Pero cuando llegó el día señalado por Dios, él envió a su Hijo, que nació de una mujer y se sometió la ley de los judíos. 5 Dios lo envió para liberar a todos los que teníamos que obedecer la ley, y luego nos adoptó como hijos suyos.

1 Pedro 1
18 Porque Dios los libró del inútil modo de vida que ustedes aprendieron de sus antepasados. Y bien saben ustedes que, para liberarlos, no pagó él con cosas que pueden destruirse, como el oro y la plata; 19 al contrario, pagó con la sangre preciosa de Cristo. Cuando Cristo murió en la cruz, fue ofrecido como sacrificio, como un cordero sin ningún defecto.

6. La muerte eterna y espiritual

Salmos 116
7 Dios mío, tú has sido bueno conmigo; ya puedo dormir tranquilo. 8 Me libraste de la muerte, me secaste las lágrimas y no me dejaste caer.

7. Los temores y las angustias

Salmos 34
4 Le pedí a Dios que me ayudara y su respuesta fue positiva:¡me libró del miedo que tenía! 5 Los que a él acuden se llenan de alegría y jamás pasan vergüenzas. 6 Yo, que nada valgo, llamé a Dios y él me oyó, y me salvó de todas mis angustias.

8. Los deseos de nuestra carne

Tito 3
3 Porque antes también nosotros éramos insensatos y rebeldes; andábamos perdidos y éramos esclavos de toda clase de deseos y placeres. Vivíamos en maldad y envidia, odiados y odiándonos unos a otros. 4 Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad, 5 y, sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo.

9. La legalidad religiosa

Gálatas 3
10 Quienes ponen su confianza en la ley están bajo maldición, porque la Escritura dice: "Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley." 11 Por tanto, está claro que nadie es reconocido como justo en virtud de la ley; pues la Escritura dice: "El justo por la fe vivirá." 12 Pero la ley no se basa en la fe, sino que dice: "El que cumpla la ley, vivirá por ella." 13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley haciéndose maldición por causa nuestra, porque la Escritura dice: "Maldito todo el que muere colgado de un madero."

10. Las aflicciones y circunstancias dolorosas

Salmos 34
19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas los librará Jehová.

Salmos 103
4 El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias.

Como puede notarse, la obra redentora de Cristo es completa; en todo ámbito de nuestra vida. En él, somos totalmente libres. Debemos ejercer esa libertad con fe y con la autoridad que nos concede el ser llamados hijos de Dios. El diablo no puede esclavizarnos con sus mugrosas artimañas.

2 Corintios 3
16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. 17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Gálatas 5
1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

1 comentario:

  1. Hola Tato

    Te felicito, está muy bien tu presentación. Con respecto a lo que planteas del matrimonio es real ya que el matrimonio es de tres: esposo/esposa y Jesucristo al medio ya que sinó todo se destruye y no se edifica.

    Un abrazo para tu esposa y tus hijos.

    César

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